Posted by eipipuz on March 26, 2009 •
Jacob no está seguro de qué fue lo que pasó. Voltea a ver al abrecartas que estaba en su mano y que soltó. Al dejarlo caer el objeto regresa a la normalidad. Había caído ectoplasma, pero ya no se veía. "¿En qué momento tomé eso?", piensa. Se sobrepone del trance y voltea hacia arriba. Cuando ve la figura retorcida y escucha el "es hora de limpiar la casa", casi por reacción se sienta en el suelo sin dejar de ver al fantasma, a la vez que se recorre un poco para tomar el abre cartas que pareciera ser efectivo en este caso, lo toma con su mano izquierda esta vez (su mano dominante). Esta vez no ocurre nada. "De verdad estamos preparados como dijo Maria, esa cosa tuvo miedo, no debo temer, esto debe ser el plan", se repite una y otra vez. Igual que siempre, para darse valor o para tratar de encontrar una explicación a todo lo que está pasando, ya que todo esto no tiene ni pies ni cabeza. Al menos no lo tiene para el mundo que hasta hace unas semanas Jacob conocía o pensaba conocer.
Khaleb se sintió seguro de si mismo al ver cómo esa aura de luz lanzaba al fantasma hacia atrás. "Por lo visto María tenía razón, sí podremos con esto", pensó Khaleb sonriendo de nuevo. A pesar de lo bizarro y extraño que era el mundo que se estaba abriendo ante sus ojos, Khaleb se sintie más vivo y "en casa" que nunca antes en su vida.
Al escuchar la frase del enemigo, deja de pensar en la comodidad y la seguridad que le hace sentir esa aura y de nuevo recuerda las palabras de Pancho. "Eres un Protector." Tenía razón, eso es lo que era, su primer instinto siempre era proteger a la gente. No se trataba de que él se sintiera seguro, se trataba de que todos lo estuvieran. Instintivamente da un sprint hacia adelante para acercarse a Jacob y Daniel y asegurarse que esa aura también los proteja a ellos, manteniendo sus ojos en su presa.
Khaleb - Tienes razón, es hora de limpiar la casa.
Fantasma - Te escondes en tu burbujita. Pero tendrás que salir y tú tienes que dormir después de todo.
Él sale corriendo hacia el elevador que tiene las puertas abiertas.
Esos segundos le parecieron a Daniel como si hubieran sido semanas. Daniel se sorprendió primero de la repentina determinación que vio en su nuevo compañero y después, de lo que vio que ambos hicieron (por no mencionar la aparicion). Eso lo hizo sentir mas confiado, pero seguia esperando despertar en su cama con Lucia diciéndole que sólo había tenido un mal sueño, el peso del extinguidor le confirmó que aquello era real y debia hacer algo, pero ¿qué? Él no podía hacer ese tipo de cosas fantasticas pero debia ayudar. Lo primero que se le ocurrió, con la cruz aun aferrada en una mano, toma vuelo y lanza rodando el extinguidor hacia los pies del monstruo sin saber si tendría efecto alguno pero deseando que asi fuera pues no podia hacer mucho mas pero tampoco podia quedarse sin hacer nada.
El ataque no tuvo éxito. La cosa ni siquiera pareció percibirlo. Aparte seguía corriendo hacia el elevador. Aún le falta un poco para llegar, pero la atención está por cambiar de lugar. Se escuchan unos leves murmullos, el ejecutivo está despertando. En cualquier momento se incorporará.
Posted by eipipuz on March 24, 2009 •
Daniel por fin empieza a darse cuenta de lo que sucede en esa oficina. Lo primero que le viene a la mente fue las conversacion de María y Pancho: "Sí esos weyes fallan esta vez sí se los llevará la fregada" seguido de "Nacieron condenados". ¿Acaso se estaba refiriendo a ellos? Sintió el impulso de salir corriendo, buscando una excusa en las palabras de María "Mi misión no es la de ellos"; pero, ¿cuál era su misión? Quiza sería mejor alejarse y dejar que ellos manejen su misión, ellos ya debian estar preparados para "ESO", sea lo que fuere. Una perilla sangrante, definitivamente no era normal, ¿estaba soñando? queria creer que si, pero sabía muy bien que aquellos estaba sucediendo en realidad. titubeó un instante y pensó en Lucia y los niños. ¡No! debía hacerle frente a lo que estaba detrás de la puerta, por ellos, para protegerlos. Miró a su compañero, no daba la impresión de tener preparación alguna para enfrentar aquello, tenía que actuar. Tomó en su mano el crucifijo que le había regalado su padrino hace muchos años y que siempre llevaba al cuello, buscó el extinguidor mas cercano y lo usó para golpear la perilla para abrir la puerta sin saber que haría despues. Más que porque creyera que se necesitara, utilizó el extinguidor porque no quería tocar la sangre. No fue fácil pero después de varios golpes la parte de la puerta donde estaba el picaporte cedió. La puerta abrió hacia afuera.
Jacob estaba en el proceso de encontrar las llaves para la oficina del ejecutivo entre las cosas de la secretaria, si por alguna razón las había dejado sobre el escritorio (Jacob no se atrevería a abrir los cajones, no es correcto), e inclusive ya estaba pensando en como redactar una nota donde le explicara la urgencia por la que tuvo que tomar las llaves, cuando escuchó los golpes del extintor contra el picaporte de la puerta. Para cuando volteó a ver, Daniel daba el último golpe y la puerta se abría. Teniendo miedo de lo que fuera a ver dentro de la oficina, Jacob caminó directo a ella, con algo que parecía un abrecartas en la mano (ni cuenta se dió de que lo había tomado cuando buscaba las llaves), no caminaba porque fuera valiente, sino porque estaba muy seguro de que había un plan, y que el plan incluía a Khaleb, entonces por ningún motivo Jacob iba a permitir que el plan que estaba designado para él se estropeara si eliminaban a Khaleb. "El plan debe cumplirse" se repetía una y otra vez mientras daba cada paso.
Mientras Jacob avanza hacia la puerta, puede sentir que el abrecartas se vuelve más y más caliente. No le quema, le abraza, con ese sentido de deber que caracteriza a Jacob. Su Convicción en el plan se manifiesta, tal vez no se de cuenta Jacob, pero Daniel sí. La navaja del abrecartas crece y brilla como si estuviera hecha de fuego blanco. Jacob se asoma a la entrada de la puerta.
Tanto Jacob como Daniel pueden ver al ejecutivo tumbado en el suelo. Ambos ven la aparición que está de espaldas viendo a su vez a Khaleb. Sólo Daniel percibe que la oficina no es más grande que dos metros cuadrados y sigue disminuyendo su tamaño mientras se obscurece como si toda luz estuviera huyendo.
Por su parte, al recibir la patada en la espalda Khaleb no puede más que sonreir. Dolió, pero fue como un baldazo de agua fría que lo despertó. "Ahora las cosas se van a poner interesantes" pensó. Recobró rápido el equilibrio y giró para encarar al Sr. Gutierrez. Lo que vió lo sorprendió. El Sr. Gutierrez yacía en el piso como un títere sin dueño, y en su lugar se encontraba una aparición enorme de apariencia muy fuerte. Demasiado fuerte.
"Legionario, ¡ni creas que volveré a esa tormenta! Eres un imbécil, sabes que hay cosas ahí abajo que incluso tu sombra teme. [...] Sal de tu huesped, no tengo nada en su contra.", esas palabras confunden a Khaleb. No tiene idea de cómo actuar. ¿Legionario? ¿Sal de tu huesped? ¿De qué habla? "Yo soy sólo yo…", pensó Khaleb. Al hacerlo recordó las palabras de Pancho "hoy te acojo yo entre mis alas". Se sintió más seguro de repente.
Khaleb - Vaya, se nota que no me conoces. He mandado a más de uno a sus peores pesadillas por menos que llamarme 'imbécil'.
Khaleb (retando) - Ahora dime, ¿qué demonios tienes que estar haciendo aquí?
"Cuando tu Convicción lo crea prudente bastará que recuerdes la mirada de ese niño para que ellos no puedan acercarse a ti", con esto en mente Khaleb se concentra en la mirada de ese niño y lo que experimentó, el impulso de salvarlo y protegerlo a toda costa. Khaleb siente que su cuerpo brilla. Primero son unas chispas entre los dedos, luego la ropa se tensa, como si tuviera mucha carga estática. Pero lo que inició "chistoso" y "lento" pronto se vuelve una explosión de luz. Un aura de dos metros alrededor de Khaleb. Él sabe que está mejor protegido que detrás de cualquier pared del mundo.
La entidad que no era el señor Gutierrez es golpeado por esa onda expansiva. Khaleb está casi seguro que normalmente no tiene ese efecto, pero en esta ocasión la barrera de protección tumba al fantasma de su lugar, arrojándolo hacia Jacob. Más en específico hacia la daga que tiene en sus manos. Se incrustra en un costado, en lo que habría sido un riñón si estuviera vivo.
Khaleb - Tuviste tu oportunidad y la desperdiciaste, ahora somos mayoría.
Fantasma - Tú no eres un legionario. Por un momento tuve miedo.
La entidad se voltea a ver la herida. Con sorpresa, tosé flemas. Inclina la cabeza a los lados, haciendo ruidos. Venas sobresalen de su cuello. Con un grito se desatora de la navaja y brinca hacia enfrente hacia arriba. Con los dedos largos de pies y manos se agarra a la pared y el techo para estar sobre sus cabezas. Gira el cuello con la libertad de no poderselo romper. Está de espaldas pero los mira atentamente.
Fantasma (saboreando) - Es hora de limpiar la casa.
Posted by eipipuz on March 12, 2009 •
Cuando el Sr. Gutierrez dijo, "Alguien entró sin permiso", una vez más Jacob sientió nauseas, ¿acaso se refería a él? Aunque en su contrato estaba establecido que podía ingresar al archivo y realizar cualquier cotejo, siempre y cuando no alteraré la información que contiene. Por eso mismo hay archivos de respaldo. No podía tratarse de él, ¿o sí? ¿Alguien más alteró la información?
"¿Dictum Mortuum?", se preguntó Jacob, tratando de buscar esa información en todo lo que puede recordar en algún archivo o información de la empresa, y simplemente no parece ser algo que aplique. ¿Será que el señor Gutierrez está involucrado en aquello que María les previno? Si era así, pensó Jacob, tal vez el olor a putrefacción volvería a él en algunos momentos. Armándose del poco valor que le quedaba, Jacob sale de atrás de todos a tratar de olfatear el ambiente. Hace todo esto sin hacer contacto visual, no es tan atrevido. Tarda un poquito pero llega ese olor que ya había recibido antes. De impulso intenta no percibirlo más, pero una vez abierta la cloaca es dificil cerrarla. Huele a podrido con un destello de cloro.
Por su parte, Khaleb se pone tenso, después de todo el shot de adrenalina pareciera que no fué solamente sugestión, algo estaba sucediendo con el Sr. Gutierrez y Khaleb podía verlo claramente. Se preguntaba si los demás podrían. No pensó siquiera en hablar del "incidente" con la Señora en el cuarto de limpieza. La mirada de escrutinio del Sr. Gutierrez hizo pensar a Khaleb que así como él percibía esa visión extraña, el Sr. Gutierrez percibía algo distinto en él. "¿Qué hacer? ¿Estaba también poseído el Sr. Gutierrez?", se preguntó.
Gutierrez (dirigiéndose a Khaleb) - ¿Viene por el Dictum Mortuum?
Khaleb pensaba, ¿Qué demonios era el Dictum Mortuum? ¿Cómo demonios pensaba María que estarían ya preparados para algo así? Nadie le habló de posesiones o de referencias obscuras. Khaleb se sorprendió a sí mismo contestando.
Khaleb - Sí, y a tener una charla con usted. Ambos sabemos lo que está sucediendo aquí, y ambos sabemos que no puede seguir así.
Sonrió una de esas sonrisas serias que buscaban una reacción en las personas que interrogaba. No era momento para andarse con rodeos, y pareciera que los otros dos compañeros estaban demasiado enfocados en sus intereses personales. Alguien tenía que tomar el toro por los cuernos. El ejecutivo hizo caso omiso de su sonrisa falsa, estaba muy serio.
Gutierrez (dirigiéndose a Jacob) - ¡Como se llame y Tellez, váyanse a trabajar!
Gutierrez (a Daniel) - Lo siento, vuelva otro día.
Jacob - Señora, váyase a trabajar como se lo indicaron.
Al oír esto la señora apenas y habla, se disculpa y se va. Jacob lo dijo con voz tranquila como quien lee un edicto del rey pero sin presunción. Lo hace sobretodo porque comienza a comprender que lo que sea que haya olido aquella vez, no estaba presente en la señora, y ella corría el mismo peligro que todos en ese piso.
Gutierrez (a Khaleb y quitándose el saco) - Pasemos a mi oficina a atender esto como los hombres que somos.
Gutierrez se pone con la mano derecha sobre el picaporte de la puerta y con la izquierda apuntando al interior. Todo esto pegado a la puerta, cediéndole el paso a Khaleb
Aunque no era la primera vez que sucedia, Daniel no se sintió feliz de que le cancelaran su cita en las narices, pero bueno quizas podria hablar con Jacob mientras el señor Gutierrez despachaba a Khaleb y entonces podría atenderlo a él.
Daniel (a Gutierrez) - No se preocupe señor Gutierrez, si le parece bien, puedo esperar a que termine con el caballero.
El señor gutierrez apenas e hizo un gesto aprobatorio, pero más bien como diciendo "sí sí váyase".
Daniel (a Jacob) - Disculpe, podría indicarme dónde queda el baño porfavor.
Se dispuso a alejar a Jacob para hablar con el. Ya a solas.
Daniel (en voz baja) - Muy bien señor Jacob, María me dijo que uds me mostrarian algo, asi que por favor muéstreme y explíqueme de que se trata todo esto.
Jacob percibe el olor a putrefacción y podía ver las imagenes sobrepuestas. Esta vez no ignora el hecho de las "alucinaciones" y aunque no termina de comprender que es lo que está pasando con el Sr. Gutierrez, sabe que algo anda muy mal, porque la vez anterior muchos ejecutivos murieron. Se queda muy alarmado cuando Khaleb es invitado a quedarse a solas con el ejecutivo, sabe que algo anda muy mal, y de entrada no obedeció a esa cosa que le gritó que se fuera a trabajar, porque sabe que no se trata del Sr. Gutierrez quien se lo manda, sabe que es esa abominación con la que se topó en el elevador. Cuando Daniel le indica que quiere saber donde está el baño, acepta de mala gana sin dejar de mirar a Khaleb con unos ojos que le gritaban "¡Cuidado, peligro!" esperando que Khaleb pudiera ver su pánico y desistiera de entrar a la oficina.
Jacob (con algo de prisa y alarmado, no tan en voz baja) - No puedo explicar mucho, la verdad todavía no entiendo gran cosa. Solo sé que la vez anterior que olí ese olor a putrefacción como el que acabamos de oler en presencia del Sr. Gutierrez, muchos ejecutivos murieron y sólo ese ejecutivo sobrevivió. Tenemos que volver a esa oficina, no sé cómo, pero no podemos dejar a un compañero solo en esa situación. Creo que todos corremos peligro en este momento. Mientras habla, junta las manos y las estruja una a la otra, completamente sudoroso y hasta temblando un poco, su miedo ya no es por el trabajo, sino porque ahora empieza a conectar todos los puntos y el más importante es "hay que tener mucho cuidado con esa abominación".
Khaleb ve a sus compañeros alejarse y recuerda por qué prefiere trabajar de manera solitaria. ¿Por qué parecía que lo más importante para ellos eran sus intereses personales o profesionales? No podía creer que, después de escuchar a María, sus prioridades siguieran siendo las mismas. Después de escucharla ya nada puede ser lo mismo, pensó.
Estaba a punto de llamar a Jacob cuando recordó que la fuente del peligro había matado a un grupo de ejecutivos, Con Jacob o sinb él, no habría gran diferencia si hubiera un combate físico. No, Khaleb debería de evitar el conflicto y simplemente tratar de aprender y entender más lo que estaba sucediendo. ¿Dónde estaba Pancho cuando lo necesitaba? Khaleb cachó la mirada de Jacob conforme este se alejaba al baño. "Vaya, por lo menos está consciente de que algo está a punto de suceder", dijo para sus adentros. Dirijió la mirada al Sr. Gutierrez y comenzó a caminar hacia la puerta.
Khaleb - Con permiso...
Entró y apenas estuvo Khaleb dentró, el ejecutivo cierra fuertemente y con seguro la puerta. Con ferocidad patea la espalda de Khaleb pero no es lo suficiente fuerte como para tirarlo, si acaso por un rato le dolerá.
Gutierrez - Legionario, ¡ni creas que volveré a esa tormenta! Eres un imbécil, sabes que hay cosas ahí abajo que incluso tu sombra teme.
Khaleb avanza unos pasos y gira para verlo de frente.
Gutierrez - Sal de tu huesped, no tengo nada en su contra.
Mientras hace eso pasan dos cosas. Por un lado Daniel y Jacob pueden ver que el picaporte está sangrando y por el otro Khaleb siente que el cuarto se está haciendo pequeño. Pero algo en su interior le dice que es una ilusión que busca causarte miedo. El ejecutivo cae al piso como noqueado pero en el espacio que ocupaba, permanece la otra figura. Puedes verlo ahora sí con detalle. Tiene un uniforme deshilachado azul, lleno de parches, pero es dos veces más musculoso de lo que te habías imaginado. También más alto. En otra vida podría haber sido leñador. Su bigote deja ver un par de lombrices paséandose por su boca. Sus brazos son más largos de lo normal, con dedos igualmente largos. Un vestigio de hilos, mejor dicho telarañas conducen de sus manos al ejecutivo.
Gutierrez (con una sonrisa malévola) - ¿Dónde está tu equipo soldadito?
Posted by eipipuz on March 06, 2009 •
Al ver al ejecutivo, Jacob se esconde detrás de todos, como si al no ser visto tal vez pueda salvarse. Jamás había estado en esta situación, y no solo era por miedo que se escondía de la mirada, necesitaba tiempo para poner en orden sus ideas y saber qué decir a tan importante personaje. Tal vez podría negociar algún tipo de rebaja en su salario y conservar su empleo.
Guardia - Señor, como lo pidió le traigo a esta persona. Los sorprendí besándose con la señorita Tellez en un carto de servicio.
Daniel, por su parte, aprovecha y se adelanta a saludar al señor Gutierrez y hacerle notar que ya está alli para su cita. Era una gran cuenta y no queria que el otro asunto lo molestara y decidiera no contratar el seguro con el. El señor Gutierrez no rebasa los veintisiete años y los que lo conocen lo ubican como alguien práctico que salió de la carrera para hacerse rico a como diera lugar. No es cínico, no es idealista, sólo hace lo que se necesita y vive bien como resultado. Normalmente muy cuidadoso con su higiene e imagen hoy presenta ojeras enormes.
Khaleb está muy atento a todo su alrededor. Su instinto detectivesco y de supervivencia lo hace ver hacia todas las esquinas, buscando pistas, buscando salidas, algo "fuera de lugar", etc. Las únicas salidas que encuentra son las escaleras (poco usadas) y el elevador. No hay nada fuera de lugar, exceptuando que las demás oficinas están abiertas y en su interior hay cajas con las propiedades de los antiguos ejecutivos.
Khaleb (dirigiéndose al guardia) - Pues bueno, por lo visto el Sr. está ocupado y yo no tengo cita. ¿Qué hacemos?
Khaleb, sin perder de vista al guardia, se pone un poco tenso sintiendo de nuevo un shot de adrenalina. Sabe que se está sugestionando, pero no le sorprendería que la vida de todos estuviera en peligro. Vé como Daniel se acerca al Sr. Gutierrez a saludarlo. Y ahí es cuando se percata de algo. Al principio no fue nada, algo que su visión periférica captó, pero ahora con Convicción en su misión, ve al ejecutivo. Hay alguien adentro y no sabes si alguien más lo está viendo. Puedes verlo tan bien como viste al tendero de tu tiendita. La diferencia es que mientras el otro señor se veía podrido, aquí se ven dos imagenes a la vez, sobrepuestas ante tus ojos. Por un lado está el Sr. Gutierrez y sus ojeras, por otro está un señor que rondaba los cincuenta años pero que está definitivamente muerto. Lo sabes porque ya no tiene un quijada y cualquiera que se asome puede ver la oficina que está detrás a traves del boquete que tiene. En tu trabajo te ha tocado ver un par de suicidios.
Por su parte el señor Gutierrez saluda a Daniel, pero volteando a ver a Khaleb.
Gutierrez - No recuerdo ninguna cita pero en un momento lo atiendo.
Cualquiera puede ver que el señor Gutierrez está inspeccionando con la mirada a Khaleb, sin percatarse en absoluto de Jacob.
Gutierrez - Señorita, es verdad lo que me dice el guardia?
Gutierrez - Alfonso, buen trabajo, regrese a su lugar y llévese a Nieves al archivo, parece que alguien entró sin permiso.
Nieves, la secretaria, y el guardia se van del piso.
Señora (un poco nerviosa) - Sí señor, lo lamento, es que es nuestro aniversario y como ya es la hora de la comi...
Gutierrez (dirigiéndose a Khaleb) - Viene por el Dictum Mortuum?
Posted by eipipuz on March 05, 2009 •
Khaleb intuye que el Sr. Gutierrez es el tipo que tanto interés les estaba causando, sin embargo no tenía aún prisa de conocerlo, no sín recabar más información que le ayudara a tomar mejores decisiones.
Khaleb - Momento, yo no soy ningún intruso. Vengo acompañando a mi amigo, el señor Jacob Plantz. No estaba consciente de que por motivos de seguridad mi presencia fuera non grata. Puedo retirarme si es lo que desean.
Sin embargo su idea no funcionó y el guardia aún quería que Khaleb lo acompañara. El hecho de que el guardia confiadamente se fuera hacia adelante y de que no intentara siquiera usar la violencia le dió un poco de seguridad. -"Lo que sea que vaya a suceder esperará hasta el encuentro con el Señor Gutierrez", pensó Khaleb. El hecho de que el Señor Gutierrez quisiera verlo lo intrigaba y recordando que María mencionó que estaban preparados comenzó a caminar detrás del guardia. Antes de entrar en el elevador le hechó una mirada a Jacob como indicándole que se mantenga al tanto de todo, que lo mejor está por comenzar.
En el elevador se encuentra con un tipo que no conoce, lo primero que hizo fué ver si gafette para ver quién era, y notó en esos símbolos extraños la palabra "Aliado". Era un gafette estándard de visitante, pero ese símbolo no podía ser una casualidad. Si bien Khaleb sintió una especie de comfort al leer esa palabra, también tenía muchas ganas de charlar con ese tipo a solas. En lo que el elevador subía, Khaleb decidió charlar.
Khaleb (casualmente hacia la puerta del elevador) - Y bueno, ¿cuál es el interés del Señor Gutierrez de verme? Pudo simplemente escoltarme hacia afuera.
Guardia (quitándole valor) - ¡Uh! El señor no lo quiere ver a usted personalmente. La orden fue para cualquiera. Dijo algo como que él mismo tendría que inspeccionar a los extraños que vienen a causar molestias.
Sin esperar por la respuesta Khaleb se dirije hacia el desconocido (que se llama Daniel) y le extiende la mano. A pesar del guardia está buscando una manera de que Daniel sepa que Khaleb ve y entiende ese símbolo en su gafette.
Khaleb - Hola, soy Khaleb... Me parece usted muy muy conocido, ¿no me recuerda? Al verlo se me viene a la mente María y aquella charla en la escuela.
Khaleb nunca había visto a Daniel, pero confía que lo entendería si el símbolo en su gafete implica lo que está pensando. Por su parte, lo primero que pensó Daniel es que sí se trataba del mismo señor Gutierrez al que el guardia y el Khaleb iban a ver, seguramente le retrasarían su agenda. Se sobresaltó cuando el extraño se dirigió a el. Recordó el simbolo "No confies en nadie" y además este tipo parecía haber violado alguna regla lo cual le inspiró menos confianza aún. Pero habia mencionado a María, quizas eran ellos a quienes debia buscar.
Daniel (mintiendoy estrechando la mano) - Que tal Khaleb, ahora lo recuerdo. Justo acabo de hablar con María, asi que venía a buscarlos me dijo que estaría junto con Jacob pero a él no lo conozco.
Dijo volteando a ver de reojo al guardia esperando que Khaleb le confirme que el guardia es o no Jacob.
Daniel - Yo también voy a ver al Señor Gutierrez, quizá después de terminar nuestros asuntos con él, podamos platicar los tres.
Mientras tanto, Jacob en el tercer piso no sabe como actuar, que el guardia lo reconociera por su apellido y que él ni siquiera lo recuerde no lo incomodaba, sino el hecho de que el Sr. Gutierrez quiera ver a Khaleb, eso si es de preocuparse. Acaso sabría el ejecutivo que Jacob había introducido a Khaleb sin permiso. Jamás en toda su vida había roto alguna regla, y esta vez todo se estaba complicando tan pronto que ya no podía pensar claro. Debía ahora ir él también a la oficina. Estaba sudando y tembloroso cuando entró al ascensor. Sólo pensaba, "¿qué voy a hacer?, ¿qué he hecho?, rompí una regla". Más de un millón de ideas se mezclaban unas con otras. Cualquiera podría decir que estaba enfermo y apunto de desamayarse.
Khaleb estaba a punto de responder cuando se siente que se detiene el elevador y se abren las puertas con ese sonido carácterístico de un elevador. Como si Daniel lo hubiera invocado aparece Jacob y entra al elevador. Se ve nervioso y un poco fuera de sí, pero a Khaleb le da gusto ver que están los 3 ahí. Sea lo que sea que vaya a pasar, suena bien que no agarre a nadie solo.
Khaleb - ¡Vaya, hablando del Rey de Roma! Jacob, ¿vienes con nosotros? La junta se va a poner interesante. Aquí el señor viene de platicar con María.
Daniel intenta dirigirse a Jacob pero al ver lo ensimismado que está, decide esperar para hablar con él después.
Jacob (tartamudeando, asustado, sin entender) - ¿M-M-María? Oh.. ya veo.
Jacob - Solo espero que el señor Gutierrez no me llame la atención por algo. Jamas he tenido que subir a verlo directamente.
Dice esto mientras junta sus manos sudorosas y temblorosas como si necesitara sostenerse de algo en el aire porque está apunto de caer.
Khaleb no pudo más que sacar un suspiro y voltear hacia arriba. "Qué hombre tan inseguro", pensó Khaleb.
Finalmente llegan al último piso donde los ejecutivos residen. El piso está levemente mejor ordenado que en el que Jacob pasa sus días. Señalando quién manda aquí. Los executivos tienden a no mezclarse con los empleados así que Jacob sabe que no es normal que uno quiera recibir visitas. La distribución del piso es muy similar, excepto que todo es más grande. Los pasillos, los baños y por supuesto las oficinas. Al centro del pasillo (aquí sólo hay uno) se encuentra la oficina vacía del director (que también murió en el ataque). A su mano derecha está la oficina del Sr. Gutierrez. El pasillo está muy callado ahora que sólo hay dos personas trabajando. La secretaria recibe con gusto a Daniel, mientras la recepcionista se regresa a su lugar. Por otro lado con desprecio le dice al guardia que espere a que el señor se desocupe. Inicia una pequeña riña verbal en la que el guardia insiste en sus órdenes dando por resultado que el Sr. Gutierrez abra su puerta para saber qué está pasando.
Posted by eipipuz on March 03, 2009 •
Nuevamente confundido Daniel emprende el camino hacia la oficina del Sr. Gutierrez. Camina lentamente intentando repasar los ultimos minutos de su vida. ¿Por qué cada vez que veía a esa chica tenía nuevas interrogantes y pocas respuestas, a su parecer, insatisfactorias? ¿Por qué decía que el mundo iba a cambiar? No le agradaba la idea. El mundo está en constante cambio pero esos cambios son llevaderos; pero sonaba como que el cambio del que hablaba era algo mas grande, "que mal" pensó, "todo estaba tan bien como estaba". Ahora tenía que verse con un par de personas, pero no recordaba ni dónde debía encontrarlos, ni cómo reconocerlos, asi que como ya estaba frente a la oficina de su cliente decidió no pensar mas en el asunto y seguir con su agenda. Y entró a las oficinas del Sr. Gutierrez, uno de los executivos de Consolidex Worldwide, México.
Hacía casi una semana que el Sr. Gutierrez había hecho una cita con Daniel. Le había informado que estaban interesados en hacerse de un seguro para las oficinas en caso de siniestros. La firma estaba en tratos para conseguir un gran contrato para Young and Smith, Inc. y era indispensable cumplir con ciertos estatutos que pedía el gigante de la limpieza. En México casi no tienen participación pero cualquier hogar del otro lado de la frontera tiene al menos un producto.
Mientras tanto.
Jacob - Parece que esta vez ella no olía mal, ¿Será que me equivoqué de persona? ¿Qué estás mirando?
Khaleb - No, no te equivocaste de persona. Tenemos que hablar con ella más, tenemos que ayudarla. Ese ejecutivo que "sobrevivió" en aquel ataque se está volviendo una pieza muy importante de este rompecabezas.
Khaleb (mirando al guardia cada vez más cerca) - pero bueno, tenemos cosas más inmediatas por las cuales preocuparnos. Detrás de tí viene un guardia, trata de distraerlo, de ser posible aléjalo, invéntate algo de los archivos o algo asi... buscaré la manera de sacar a la señora. Si esto funciona, te veo en la lonchería de enfrente en cuanto termines con el guardia.
Jacob sintió pánico instantáneao, ¿Inventate algo? Su cerebro trabajaba a mil por hora buscando una causa o justificante válido para cualquier cosa que le preguntara. Los archivos. Eso podría funcionar, pero primero debía esperar a que el guardia intentara algo. Jacob volteó y miró al guardía que se aproximaba hizo un ademán de saludo y se dispuso a abordarlo (algo que iba encontra de todo lo que normalmente haría, pero eran momentos de mucha tensión).
Jacob - Disculpe, necesito que me acompañe para mostrarle una violación de seguridad.
Guardia - Señor Plantz no lo puedo atender ahorita. Tenemos un intruso y el Sr. Gutierrez esta mañana me pidió que elevara la seguridad.
En lo que Jacob abordaba al guardia, Khaleb decidió hacer contacto con la señora, esperó justo el momento en el que Jacob abordó al guardia para entrar al baño de mujeres y hablar con ella de nuevo.
Khaleb - Señora, venga por favor, el hombre que acaba de ver usted de traje se llama Jacob, y es el compañero del que le hablé. Estamos en el mismo bando.
La señora no estaba segura de confiar en Khaleb. Más bien, no estaba segura ya de nada. Cualquiera que la conociera sabría que estaba oscilando entre la desolación y la locura. Pero había sido educada para mantener la casta, asi que una vez más decidió abrirse con Khaleb. Se acercó a él dispuesta a seguirlo mientras decía, "Es la hora de la comida y me va a disparar un lonche de pierna".
Khaleb sale caminando de prisa detrás de la señora hacia las escaleras.
Guardia (persiguiendo) - Señor, voy a pedirle que se detenga. Tengo órdenes de llevarlo con mi superior.
Guardia (corriendo) - Señorita Tellez, usted sabe que no está permitido ingresar novios a las oficinas. Párese ya.
La señora al escuchar esto le tiembla el caracter y se detiene. Con los ojos le quiere decir a Khaleb que lo siente, pero necesita el trabajo. El guardia es un hombre de treinta y tantos años no muy fornido pero de gran estatura. Seguramente en una pelea Khaleb podría en un par de rounds vencerlo, pero no creo que Khaleb quiera hacer eso en este momento.
Guardia - Acompáñenme con el jefe.
El guardia confiado avanza hacia el ascensor. Aun no están en la planta baja, sino en el primer piso.
De regreso con Daniel, las oficinas no le impresionan. Daniel no es precisamente un ajustador, pero le gusta poder dar estimados a sus clientes. Lo hace ver más profesional. Con facilidad encuentra a la recepcionista y esta le indica en dónde está la oficina del Sr. Gutierrez. Le asigna un gaffette y lo acompaña al ascensor, mismo que se para en el primer piso. La recepcionista no lo sabe pero un prepo de antaño rayó el porta gaffette. Casi no se nota pero bajo la luz adecuada, digamos la de un elevador se aprecia un símbolo que pocos saben leer, "Aliado". (Sí, es ese extraño lenguaje que han visto en otras ocasiones...)